
Administración que no administra
Los momentos actuales que vivimos son excepcionales. Nadie los imaginaba hace tan solo unas semanas. Las medidas deben ser por ello también excepcionales.
De nada vale, siendo sin duda positivo, articular mecanismos legales y reales decretos leyes, para paliar la situación económica y ayudar a ciudadanos, empresas y autónomos, cuando no se cuenta, examina y se tiene visión real de la capacidad de la administración y a sus funcionarios. Es cierto que el desborde de la administración existe, pero el problema que no es un tema de ahora, con la excepcionalidad de la situación, este ya existía antes de la situación de pandemia y crisis por el corona virus.
Medidas tales como los Erte´s, que no son precisamente sencillas de tramitar y han producido una arduo trabajo para asesores laborales, dando lo mejor de si por sus clientes y muchas veces haciendo la preocupación de estos como propia, con la carga emocional y a veces psicologia que esto conlleva. Una preocupación no solo por ajustar los trámites a la legalidad extensiva, cambiante y continua expandida en los sucesivos reales decretos sino en la efectividad y la plasmación real del cobro por parte de los afectados, que no son otros que los trabajadores, personas como yo o como quien tenga a bien leer esta entrada.
Todos entendemos todo y nos hacemos cargo de la situación. La administración esta para administrar y a veces, esta que es su tarea principal deja mucho que desear, sin dudar ni por un segundo de la profesionalidad y buen hacer de los funcionarios demostrada en muchas ocasiones y que sin duda son participes de la tragedia económica y están dando lo mejor de ellos. Pero es la administración en su conjunto y el estado es quien tiene disponibilidad para gobernarlo y gestionar, quien tiene que poner los medios, las fechas, las comunicaciones claras, la atención a los administrados, en definitiva quien debe de dar la seguridad jurídica y muchas veces personal de que lo que se legisla y hace, se hace sabiendo lo que se tiene, los medios y la capacidad de llevarlo a cabo en un periodos de tiempo asequible, para no sembrar desasosiego e incertidumbre, que es lo que hoy se palpa entre los empresarios y autónomos y muchos más entre los trabajadores afectados.
No quisiera terminar este post, sin dar un mensaje de aliento y esperanza a todos, las empresas, los ciudadanos y los trabajadores. Con tesón, trabajo e ilusión volveremos a florecer y recuperar lo perdido, aunque el camino que se nos abre no sea muy alentador. Nosotros, no dejaremos a nadie atrás, nuestros clientes son lo primero, y no solo por el hecho económico, sino porque son personas que necesitan ayuda y por nuestra parte siempre la van tener.
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